Cada una lleva la suya: la del 404 y la del 500, recortadas del original
—traían una banda plana pegada a la derecha, de generarlas— y pasadas a
webp, 95 y 70 KB. El encabezado no repite lo que la lámina ya lleva
dibujado: dice lo mismo con otras palabras, para que no se lea dos veces
seguidas y para que la página siga teniendo titular si la imagen no
carga.
La música suena con un botón, no sola. Los navegadores cortan el audio
que empieza sin que el usuario haya tocado nada, y quien llega a un 404
desde un enlace roto no ha tocado nada: arrancarla al cargar no fallaría,
es que no sonaría, y en silencio. Con `preload="none"`, además, el mp3 no
se descarga hasta que se pide; sin eso, 686 KB a todo el que aterrice.
Y suena una cosa cada vez. Al 404 no se puede llegar sin recarga entera
—SvelteKit no enruta lo que no existe—, así que ahí nunca hay barra; al
500 sí, y entonces darle aquí pausa el tema, y darle al play de la barra
para esto.
Un 403 no es ninguna de las dos cosas: la página existe y el sitio
funciona, es que no te toca. Esos salen sin ilustración, con su mensaje,
en vez de con una lámina que miente. Y se descartan los mensajes que pone
SvelteKit cuando no hay uno nuestro: «Internal Error» en un sitio en
español es peor que no poner nada.
Con `src/error.html`, que es lo que sale cuando la aplicación no puede ni
pintar su propia página de error. Va desnudo a propósito: sin hoja de
estilos, sin fuentes, sin imagen y sin JavaScript, porque todo lo que
pidiera fuera podría estar caído también.
Co-Authored-By: Claude Opus 5 (1M context) <noreply@anthropic.com>