Detrás de la cuenta hay compras y facturación, y un código por correo apoya
toda esa puerta en el buzón: quien entre ahí, entra aquí. Delegar la
identidad en un proveedor que ya tiene doble factor la sostiene mejor.
Es el flujo de código de autorización con PKCE, escrito a mano porque son
cien líneas y las partes que importan son tres, mejor a la vista que
detrás de una dependencia: comparar el `state`, mandar el `code_verifier`
y exigir que el correo venga verificado antes de enlazar nada.
Lo que NO hace, a propósito: verificar la firma del `id_token`. La
identidad no se saca de lo que trae el navegador, sino de una llamada
nuestra al proveedor por TLS, así que no hay firma ajena que comprobar.
Y no guarda ningún token: se usa una vez para preguntar quién es y se
tira.
El enlazado por correo verificado es lo delicado, y por eso está separado
en `usuarioParaPerfil` con su explicación: sin exigir la verificación,
cualquiera podría poner la dirección de otro en un perfil suyo y quedarse
con su cuenta y sus compras.
El código por correo se queda debajo, como alternativa. Sin credenciales
puestas, los botones no se pintan y la ruta contesta 503: un botón que
solo lleva a un error es peor que no tenerlo.
Y los textos legales al día, que ahora sí hay terceros: qué se manda a
Google y a Facebook, cuándo, qué se guarda y cómo revocarlo.
Co-Authored-By: Claude Opus 5 (1M context) <noreply@anthropic.com>